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Muchas veces fui fuerte para rendirme y débil para seguir adelante. Quedándome callada,sin decir nada mientras la bronca, el dolor y la angustia me consumían. Pero comprendí y acepte que no volvería a rendirme, no más, no voy a dejar que eso pase. Después de todo aprendí con el tiempo que el perder es mas fácil y lo tomamos porque nos cuesta mcuho luchar, ganar.