Pensar que nos conocimos por cuasualidad y terminaste siendo mi todo. ¿Cuántas más conocieron al amor de su vida pidiendo plata en algún recreo del colegio? Desde ese día, hasta el día de hoy, contando todo lo que pasó en el medio, siento exactamente lo mismo que sentí la primera vez que te ví. "Hola, tenes dos pesos?" y así empezó todo. Todos los días buscaba la excusa de ir a pedirte monedas para aunque sea cruzar tres o cuatro palabras con vos, para poder mirarte a los ojos y que en mi panza hagan una fiesta. Sentir la adrenalina de verte caminando hacia a mi y no poder evitar sonreír al escucharte. ¿Quién iba a pensar que ibamos a terminar así? Ni siquiera yo. Es verte e imaginarme una vida juntos. No verte un sólo día y extrañarte al instante. Que seas la razón por la cual no falto al colegio. Salir del curso y que mi mirada te busque sin siquiera darme cuenta. Darte la mano y sentir que pase lo que pase nunca voy a dejar de quererte como te quiero, hoy y siempre. Mirarte a los ojos y ponerme pelotuda. Darte un beso y no querer que se termine nunca ese momento, donde no hace falta hablar para demostrar que lo que sentimos es fuerte. Acostarme y pensar en vos. Soñar con vos. Despertarme y pensar en vos. Que me llegue un mensaje tuyo y sonreírle a la pantalla. Que me cambies el ánimo de un segundo al otro con cada mínimo gesto. Sentir esos nervios y esa felicidad cuando estamos por vernos, y esas ganas de que te quedes conmigo y no me sueltes más, cuando te estas por ir.
Sentimientos así no se sienten con cualquier persona, sos especial y se que siempre va a ser así. Así pase el tiempo y todo esto se termine (Dios quiera que no). Así hagas tu vida y yo la mía. Así ya no tengamos nada que ver el uno con el otro. Se que nunca voy a poder mirarte y no sentir absolutamente nada. Formas parte de mí, y no quiero que eso cambie, nunca.