Todos tenemos
a ESA persona que a pesar de que pase el tiempo, estemos con quien estemos,
tengamos o no una vida aparte de la que tuvimos con esa persona, hallamos o no encontrado
el amor en otra parte, seamos o no felices con otra persona, a pesar de que
tengamos muchas oportunidades con gente mejor, pase lo que pase, siempre va a
quedar una parte esa persona en cada uno de nosotros. Porque nos marcó, tal vez
porque fue la primera que nos hizo sentir sensaciones nunca antes descubiertas,
porque con esa persona aprendimos muchas cosas, pasamos muchos momentos. Siempre
una parte de nosotros le va a pertenecer a esa persona. Son cosas que aunque
pase el tiempo nos dejan marcas intachables en el corazón.
Y sin
embargo, llega un momento en la vida en el que tenes que dejar a esa persona
atrás, porque esa felicidad se convirtió en un bajón constante, en una rutina
que ya no es buena, en algo que nos hace mal.
No está
mal dejar a alguien que quisimos y queremos mucho atrás, son cosas que en la
vida hay que superarlas sea como sea, de la forma que podamos, podiendo o no,
si tomamos la decisión de alejarnos y empezar una vida nueva, la tomamos por
algo, porque algo en nosotros nos dijo “Hasta acá llegamos”, porque nosotros
mismos en el fondo sabemos que para poder empezar de cero, tenemos que tener a
esa persona como un recuerdo, no olvidarla, sinó que tenerla guardada en esa
parte de nosotros que siempre le va a pertenecer, recordarla de vez en cuando
con una sonrisa en el rostro, levantar la cabeza y seguir adelante.
Por eso
me propuse dejarte atrás, ponerme las pilas y pensar un poco en mí, en lo que
me hace bien, en las oportunidades que tengo, fuera de vos, de ser feliz. Sin
vos. Empezar de cero, buscar el amor en otra persona, otra parte. Poder sonreír
con un mensaje y que ese mensaje no sea tuyo. Poder sentir ese ‘sjkfhsf’ justo
ates de vernos, y que no seas vos el que me espere en tal lugar. Poder besar a
alguien y sentir un cosquilleo en la panza, cerrar los ojos y no querer que se
termine más ese momento, y no estar besandote justamente a vos, sinó a otro.
¿Por qué no? ¿Por qué no intentar?
Hoy,
primero, pienso en mí.