12/9/13
Que feo cuando te das cuenta que extrañás a una persona cuando ya la perdiste. De repente un día lo volves a ver, con su vida organizada, na vida llena de momentos felices, de personas que lo quieren, y una vida que no te incluye a vos ya. Sonrisas que ya no son para vos. Pensamientos en los que ya no estás. Lo ves feliz, lo ves lleno de alegría, lo ves bien, sin vos. Y te pones a pensar, de nuevo, por milesima vez, ¿Por que carajo lo deje ir? Pero vas a lo mas profundo de tus pensamientos y aceptas que ya no le importas ni un poco. Tal vez nunca le importaste. Si hubiera sido así, la hubiera peleado para estar con vos, no? Si hubieras sido tan importante para el como te lo pintaba, ¿Te habría dejado ir tan fácil? ¿Te habría soltado la mano tan rápido? No te extraña. No piensa en vos ya. Ni si quiera se le ocurrió escribirte o hablarte y aclarar las cosas después de un tiempo. Ni eso. Entonces, ¿le importaste alguna vez? El a vos, sí. Porque vos si extrañas los momentos que pasaban juntos. Vos si lo pensas. A vos si te cuesta seguir sin el. Vos si llorás como una idiota horas y horas pensando que en lo bien que está sin vos. Vos si darías todo por volverlo a abrazar. Vos si lo ves y te tiemblan las piernas. Vos si sonreís acordandote de las tardes llenas de cosquillas. Esos dias que te acompañaba hasta tu casa y no lo dejabas irse más. Perdía miles de colectivos y no les importaba más nada. Extrañas todo eso, su risa, su voz, sus abrazos, sus besos, sus 'te amos' sinceros, su mirada, sus mimos. Extrañas mirarlo y sentir que él también estaba tan enamorado como vos (o eso aparentaba) Vos. Siempre vos. Siempre la boluda llorando. Siempre la boluda que no puede soltar eso que ya no es. Siempre yo.